Infecciones víricas de las vías respiratorias

Las infecciones víricas siguen siendo la causa de una considerable morbilidad y mortalidad en todo el mundo. Su riesgo se ha incrementado drásticamente debido a los cambios en la ecología humana, como el calentamiento global y el incremento en el movimiento geográfico de personas y mercancías

Cuando el cuerpo humano lucha contra patógenos, una de las armas más importantes que posee es un sistema inmunitario sano. Un estado nutricional adecuado es esencial para que el sistema inmunitario funcione correctamente y en la prevención y la gestión de infecciones víricas.

Virus

Los virus respiratorios adquiridos en la comunidad son patógenos críticos, como, por ejemplo, gripe, virus sincitial respiratorio, adenovirus, virus parainfluenza (paragripal), coronavirus humanos, metapneumovirus humanos, rinovirus, enterovirus, causan millones de muertes y hospitalizaciones en todo el mundo cada año

Los virus emergentes, sobre todo los virus de ARN, como los coronavirus, son más patogénicos ya que la mayoría de las personas no tiene inmunidad comunitaria. Los virus de ARN puede adaptarse rápidamente a los cambios en los entornos globales y locales por la alta tasa de error de las polimerasas que replican sus genomas

La enfermedad del coronavirus de 2019 (COVID-19) se ha definido como una enfermedad infecciosa con síndrome respiratorio agudo grave causada por el coronavirus 2 (SARS-CoV-2), que se identificó por primera vez en 2019 en Wuhan (China)

Inmunidad y microbioma

Dado que en torno al 70 % de nuestro sistema inmunitario reside en nuestro tracto gastrointestinal, prestar atención a la función digestiva ha demostrado ser relevante en infecciones respiratorias víricas, incluida la COVID-19.

Investigaciones recientes sugieren que la composición del microbioma humano, en varios nichos, es relevante en patogénesis víricas y desempeña un papel clave en la respuesta del anfitrión.

La interacción entre bacterias, virus y la fisiología del anfitrión es compleja, y todavía tenemos mucho que aprender. Aun así, cada vez se obtienen más evidencias que revelan la fascinante contribución tanto de organismos comensales como probióticos a la defensa del anfitrión contra patógenos víricos

Cuando los virus están expuestos a superficies mucosas (p. ej., respiratorias o gastrointestinales) deben superar tres amplias líneas de defensa: la capa mucosa, las defensas inmunitarias innatas y las defensas inmunitarias adaptativas

Las evidencias sugieren que varias bacterias comensales y probióticas influyen en cada una de esas líneas de defensa, con una relevancia destacada en toda una gama de infecciones víricas.

Es decir, la microbioma del estómago parece funcionar como centro de señalización con capacidad para afectar al metabolismo del anfitrión, su inmunidad y la respuesta a la infección.

COVID-19

La enfermedad de la COVID-19 presenta una amplia gama de complicaciones graves que causan síntomas desde leves y no específicos hasta síntomas similares a los de la gripe, la neumonía y, potencialmente, complicaciones mortales, como síndrome de dificultad respiratoria aguda (SDRA) y fallo multiorgánico y, en casos graves, necesita ventilación asistida

La mayoría de los pacientes sintomáticos suelen presentar síntomas leves o moderados, que incluyen tos seca, fiebre, falta de aire, dolor corporal o muscular, dolor de cabeza, fatiga, diarrea, náusea, anosmia y ageusia, es decir, ausencia o pérdida del olfato y el gusto respectivamente. Las personas mayores, sobre todo aquellas que ya tienen morbilidades como diabetes, obesidad, enfermedades cardiovasculares y respiratorias o hipertensión, son especialmente susceptibles de tener síntomas graves y fallecer, ya que son personas cuya función inmunitaria está más expuesta.

Marcarse como objetivo la microbiota intestinal se ha propuesto como una estrategia posible contra el SARS-CoV-2

Consulte el sitio web internacional sobre Covid de la OMS